escuela de acoso Foto©AndreaObzerova - iStockphoto

Identificar y prevenir la intimidación en la escuela

El acoso escolar supone una fuerte carga física y psicológica para las víctimas. Mostramos qué factores de estrés intervienen en el acoso escolar, cómo reconocer a las víctimas del acoso y cómo pueden ayudar los padres.

¿Qué es el acoso escolar?

El acoso se trata de todas las formas de violencia, tanto física como psicológica, contra una persona más débil. El acoso implica el hostigamiento y los ataques selectivos a intervalos regulares durante un largo periodo de tiempo. El acoso se da en todos los grupos de edad, pero está especialmente extendido entre los niños y los jóvenes. Los afectados están bajo un alto grado de estrés socialque a la larga provoca síntomas tanto psicológicos como físicos.

Acoso directo e indirecto

El acoso escolar tiene muchas caras: mientras que en la edad de la escuela primaria el acoso se asocia principalmente con lo verbal Amenazas, insultos así como el acoso físico en forma de Puñetazos, patadas y empujones el llamado "envejecimiento" se vuelve más importante con el aumento de la edad. acoso indirecto o incluso tácito en el foco. Las víctimas son entonces, por ejemplo, ignoradas y aisladas específicamente de la comunidad de clase.

También Ciberacoso cuenta como acoso indirecto. En este tipo de acoso Los autores destruyen la reputación de la víctima; por ejemplo, con cuentas falsas o con la publicación de material fotográfico y de vídeo tanto privado como falso.

El proceso de acoso

Aunque la naturaleza del acoso varía de un agresor a otro, un proceso de acoso pasa por tres fases durante las cuales la víctima se estresa cada vez más. Sólo los afectados pueden soportar esa tensión de forma permanente sin sufrir daños. Las víctimas del mobbing suelen sufrir graves problemas psicológicos y físicos.

  1. Exploración: Durante esta primera etapa del acoso, los niños comienzan a acosar a otros niños de su entorno. Aunque el acoso posterior se dirige específicamente contra un pequeño grupo de niños o contra un individuo, los posibles autores en esta etapa siguen siendo bastante arbitrarios.
  2. Consolidación: Una vez que el niño ha encontrado una víctima adecuada, es atacado regularmente durante la fase de consolidación, que puede ser tanto física como psicológica.
  3. Manifestación: Si los ataques de intimidación continúan, el niño victimizado se convierte cada vez más en una víctima. Inquietos por los ataques, las víctimas se aíslan y también se cierran a su familia. Durante esta fase, los agresores involucran a otros niños en los ataques de acoso, de modo que la víctima ya no está expuesta a uno solo, sino a menudo a varios "acosadores".

Reconocer a las víctimas

Para las personas ajenas, el acoso suele ser difícil de reconocer. Sin embargo, hay señales de advertencia que apuntan a ello, que un niño víctima de acoso escolar se ha convertido:

Retiro

Los niños que son víctimas de agresiones físicas y psicológicas en la escuela se retraen cada vez más con el tiempo. Se aíslan de sus padres y asumen cada vez más un papel pasivo en la vida familiar cotidiana.

Desinterés

Quienes son víctimas continuas del acoso en la vida cotidiana pierden con el tiempo el interés por la realidad. Así, las víctimas del acoso escolar suelen refugiarse en un mundo de fantasía. Los niños y adolescentes empiezan entonces, por ejemplo, a jugar excesivamente con el ordenador o a ver vídeos para evadirse de la vida cotidiana.

Incertidumbre

El comportamiento inseguro y temeroso también puede ser un signo de acoso. Porque el acoso continuo inquieta a la víctima, que intenta reducir su aspecto externo al mínimo para no llamar la atención. Especialmente en el caso de los niños, este comportamiento acaba apareciendo también en la familia. Se mantienen al margen de las discusiones, reaccionan de forma pasiva a las críticas y se guardan sus opiniones para sí mismos.

absentismo escolar

Si su hijo se niega a ir a la escuela o no tiene ganas de asistir a las clases durante mucho tiempo, los padres deben hacer más preguntas. Especialmente si esta reticencia se produce con más frecuencia y dura más tiempo. Los profesores también deben fijarse en los niños que dan la impresión de estar permanentemente asustados o aburridos.

Dolores y lesiones físicas

El dolor abdominal, las náuseas y los dolores de cabeza, que suelen aparecer durante la semana, también indican que el niño está expuesto a mucho estrés en la escuela. Si algunos niños no ven otra salida que fingir esos síntomas, el dolor también puede producirse como resultado del estrés crónico. Esto se debe a que el miedo a nuevos ataques provoca una tensión permanente en las víctimas del acoso. De ello se desprende tos síntomas típicos del estrésque causan daños físicos y psicológicos a las víctimas. Además de signos físicos Las lesiones también pueden ser un indicio de violencia física. Los padres deben estar atentos si los niños no pueden o no quieren explicar las lesiones.

Prevenir y frenar el acoso escolar

Ya sea en la escuela o más tarde en el trabajo, en caso de acoso, es necesario que los profesores, los padres o incluso los superiores actúen rápidamente.

Medidas preventivas en el jardín de infancia y en la escuela

Especialmente en el jardín de infancia y en la escuela es importante prevenir el acoso mediante la educación. Por ejemplo, se puede concienciar a los niños de las consecuencias del acoso para las víctimas, de cuándo se trata de acoso y de cómo reaccionar como víctima. En este contexto, también es importante que los niños adquieran confianza en los profesores y educadores. Las víctimas del acoso suelen creer que son responsables de su propia situación. En un debate sobre el acoso escolar, es importante que los cuidadores disipen esta idea errónea. En lugar de hablar con toda la clase, acciones como el juego de roles también pueden ayudar a prevenir el acoso. Esto también da a los educadores la oportunidad de hacerse una idea de la dinámica del grupo fuera del aula "normal".

Medidas preventivas para el hogar

Los niños que son víctimas de acoso suelen tener poca confianza en sí mismos, un carácter introvertido o son diferentes en algún aspecto de sus compañeros. También los niños que tienen problemas para entrar en contacto con los demás o para relacionarse socialmente entran más fácilmente en esa situación. Para evitar que los niños sean acosados por otros, es conveniente tratarlos con respeto y confianza dentro de la familia:

  • Diálogo respetuoso: Para que los niños adquieran confianza en sí mismos, es elemental un diálogo de confianza dentro de la familia. Esto también incluye reconocer a los niños como compañeros de debate en igualdad de condiciones y responder a sus argumentos y problemas.
  • Interés: Los padres deben mostrar regularmente interés por la vida de sus hijos. Al hacer preguntas de forma activa, los padres obtienen una mejor visión de la vida escolar cotidiana. De este modo, los problemas con los compañeros pueden identificarse y resolverse a tiempo. Las tardes de padres y las horas de consulta también ayudan a conocer el papel que desempeñan los niños en su clase.
  • Elogios y apoyo: Los elogios regulares también ayudan a reforzar la autoestima de los niños. Si algo no sale como estaba previsto, es importante apoyar a los niños de la mejor manera posible.
  • Aclaración: Las víctimas del acoso escolar suelen tener dificultades para confiar en los demás. Se avergüenzan de su situación y tienen miedo de contar a otros los ataques de acoso o de revelar los nombres de los autores. Para evitar esta situación, el tema del acoso debe abordarse abiertamente, independientemente de que exista o no una sospecha concreta.

Acoso escolar: 9 consejos para padres e hijos

Si se produce una emergencia, lo más importante es actuar, pero también mantener la calma.

  1. Confianza: Si hay una sospecha de acoso o si los niños confían en sus padres, es importante tomarlos en serio y mostrar comprensión por la situación.
  2. Mantén la calma: Si el propio hijo está afectado, el deseo de ponerse en contacto con los padres del agresor es grande. Sin embargo, tal acción exacerba el conflicto y expone a la víctima a un estrés aún mayor.
  3. Contacta con las personas adecuadas: En lugar de ponerse en contacto directamente con la familia del agresor, tiene más sentido ponerse primero en contacto con el director de la clase. Actúan como mediadores y pueden tratar de evitar las agresiones durante el horario escolar. Si la situación se agrava o no mejora, se puede recurrir a la ayuda de los psicólogos escolares o de los centros de asesoramiento adecuados.
  4. Observar el entorno social: Si el niño en cuestión asiste a un centro de atención extraescolar o a clases vespertinas, también es aconsejable, tras consultar con el director de la clase, ponerse en contacto con los respectivos cuidadores y profesores. Describa la situación con el mayor detalle posible y pida que se vigile más de cerca a los implicados durante un tiempo para evitar nuevos ataques si es necesario.
  5. Documentar las acciones de acoso: Para resolver el conflicto y tomar las medidas adecuadas, ayuda documentar las agresiones por escrito. Anota lo que dice tu hijo y presta también atención a los detalles: ¿Cómo se hizo el acoso? ¿Quiénes son los implicados? ¿Cuándo y dónde fue el ataque? ¿Se ha dañado algún objeto? ¿Hay heridas visibles? ¿Alguien ayudó y, si es así, quién? Estos registros no sólo son importantes para los padres del niño en cuestión, sino que también pueden ayudar al cuidador educativo a clasificar la situación y tomar las medidas adecuadas.
  6. Practicar un comportamiento correcto en caso de ataques de intimidación: No reaccionar con agresividad, ignorar los comentarios desagradables o aburrir a los agresores con indiferencia: con el comportamiento adecuado, los niños afectados pueden mitigar los ataques de acoso y reducir así los factores de estrés.
  7. No me pegues: Aunque sea difícil, anime a su hijo a NO devolver el golpe cuando se produzca el acoso. Sin embargo, es importante que las víctimas se defiendan verbalmente. "Basta ya", "No quiero esto", "Para" - si es necesario, practica estas frases junto a tu hijo frente al espejo. Ejercicios de respiración también puede ayudarte a mantener la calma durante una situación de estrés.
  8. Encontrar soluciones juntos: Para reforzar la autoestima de los niños afectados, es útil implicarles activamente en la búsqueda de una solución que ponga fin al proceso de acoso lo antes posible. ¿Cómo reacciona el niño a los ataques? ¿Por qué podría ser acosado? ¿Hay otros niños en la clase que también son acosados? Reflexionar juntos sobre el proceso de acoso transmite aceptación al niño afectado y le ayuda a ganar más confianza en sí mismo.
  9. Encuentra nuevos amigos: Los niños con amigos tienen menos probabilidades de ser víctimas de acoso. Si el niño ha sido excluido de la clase, puede ayudar a buscar amigos fuera de la propia clase o escuela. Por ejemplo, los afectados pueden encontrar nuevos amigos en clubes deportivos o grupos musicales.

Texto: Natalie Grolig